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23 de marzo 2017

Encuentro de Salud Intercultural

La unión de dos pueblos. El encuentro del norte con el sur. La comunión de sabidurías indígenas en torno a la sanación. Lafquenche y Likan Antay. Dos culturas unidas por el amor a las personas y la conservación de las formas más originarias del cuidado de la salud.

San Pedro de Atacama recibió entre el 2 y 7 de marzo el Segundo Encuentro de Salud Intercultural. Una semana en la que participaron más de 100 personas de todas las organizaciones de la comunidad local en la actividad que fue organizada por la Asociación de Cultores ( Sala Likana), Jóvenes Líderes de San Pedro de Atacama y Fundación Tata Mallku.

El Encuentro empezó con el Conversatorio de Jóvenes Líderes de San Pedro de Atacama y Sanadores Mapuche Lafquenches. Toda una tarde dedicada a intercambiar visiones sobre identidad, territorio, recursos naturales y turismo. En esta ocasión, Jorge Muñoz Coca, nieto de Germán Tejerina, explicó la importancia del carnaval Atacameño y llevó la auténtica aloja (Chica de algarrobo)  para  que el pueblo mapuche pudiese sentir y degustar este elixir sanador.

Foto Nota Salud Intercultural 1 (1)

De la reflexión se pasó a la acción. Durante el fin de semana, se realizó una visita a la comunidad de Talabre. Ahí se hicieron consultas individuales y grupales de sanación. La gente recibió con mucho agradecimiento esta experiencia que ya se realiza por tercer año consecutivo en la zona. La comunidad de Talabre, en palabras de su presidenta Antonia Mondaca, dejó hecha la invitación para seguir generando estos espacios trascendentales para la salud y relevó la gestión comunitaria que realiza la fundación abarcando también esta localidad.

La medicina indígena al servicio de los pueblos fue el tema central del encuentro que reunió el martes 7 de marzo a sanadores Likan Antay y Lafquenche. Abierto a todos los interesados que conocieron y profundizaron en la filosofía detrás de las terapias tradicionales. Se habló de salud, hospitales, lugares ceremoniales y de la importancia de la sanación del espíritu para la salud del cuerpo. Además, se proyectó la continuidad de los intercambios a través de nuevos viajes, tanto del norte al sur, como del sur al norte.

La sanadora tradicional María Tejerina se ha dedicado a la medicina ancestral atacameña desde muy joven. Su testimonio a la comunidad permitió reflexionar que cada uno tiene un sanador interno y que hay que traspasar esta tradición a las futuras generaciones.

Finalmente, el Parque Puri Beter se convirtió en un espacio de salud intercultural y convergencia de distintas tradiciones. La atención dada al grupo unió la medicina tradicional mapuche y la acupuntura. Dos sanadores compartieron con cada participante revisando y trabajando su dolencia con estas dos terapias ancestrales. El momento se complementó con música y canto que daban la acogida a este proceso. El objetivo fue crear un completo ambiente que ofreciera a cada una de las personas un espacio donde se sintieran contenidas, amadas, acogidas y honradas en sus dolencias.

Foto encuentro salud intercultural 2

 

David Barrera, Consejero de la Sociedad Civil de San Pedro de Atacama y miembro de la Asociación de Cultores, también manifestó cómo este encuentro significa una oportunidad tremenda para la comunidad. Tanto así, que surgió la idea de convocar un encuentro de amautas –antiguos sabios que llevaban la sanación de comunidad en comunidad en el mundo Andino- en un futuro.

“Como Fundación Tata Mallku, nos deja una marca interna bien potente y mucha convicción en lo que estamos haciendo. Estamos levantando una plataforma de diálogo intercultural entre distintos pueblos originarios en diferentes temáticas. Se abrieron puertas súper importantes para las comunidades que asistieron a escuchar a los sanadores mapuche, y nos encargaremos como fundación de sostenerlas en el tiempo” destaca Carolina Albornoz, Directora Ejecutiva de fundación Tata Mallku.

La coordinadora del programa, Rosa Ramos, destaca que “el Encuentro de Sanadores de Pueblos Originarios fortalece nuestras raíces y permite recordar que la medicina está en nuestra madre tierra, que tenemos que aprender a tener esa relación que los abuelos tenían. Conversar con los montes y las hierbas para poder sanarnos desde el alma hasta nuestras dolencias físicas”.

 

Imágenes: Matías Jensen